Editorial
Hoy más que nunca en la historia de la humanidad, los seres humanos estamos procesando información en cantidades que antes hubieran parecido inimaginables. Día con día, a través de la publicidad,
la televisión, el cine, los libros, la Internet, los correos electrónicos, las instrucciones de los objetos de uso diario, etc. consumimos grandes cantidades de información gráfica y escrita. Podemos
pensar, con total seguridad, que vivimos una época de sobreproducción y sobreconsumo de información. ¿Para qué, pues, seguir publicando libros, revistas, textos de todo tipo? (por no contar, desde
luego a las imágenes). Es lo que trataré de justificar a continuación.
La escritura, que es lo que aquí nos interesa primordialmente, no es sólo un vehículo idóneo para la transmisión de todo tipo de datos, sino primordialmente un método altamente eficaz para
desarrollar ideas, y es esta cualidad de la escritura, la que nos mueve a seguir impulsando su desarrollo entre nuestros jóvenes. Podría argumentarse, sin duda, que lo que ya se ha producido en
cuanto a información escrita (más de 80 millones de títulos publicados en la historia, por hablar sólo de libros) es más que suficiente, que podríamos vivir bien con ello. Sin embargo, lo que no
podemos negar es que si dejásemos de escribir, estaríamos perdiendo la herramienta más eficaz de nuestra educación, especialmente en lo que se refiere al desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo
y estructurado.
Por otra parte, desarrollar las ideas significa consumir ideas. Una de nuestras metas esenciales, pues, es la de generar en los jóvenes un sano intercambio de escucha y emisión; una actitud que rompa
con el individualismo a ultranza que está penetrando en nuestra vida y nos lleva a pensar que podemos hablar sin haber escuchado antes. Los productos de esta revista son la consecuencia del
desarrollo de ese proceso.
En los talleres de expresión del Instituto América se promueve con pasión la creatividad, el generar productos novedosos que ayuden a quien los elabora, a formar nuevas estructuras de pensamiento;
pero antes de ello, nos preocupamos porque los nuevos creadores conozcan las ideas de otros, las comprendan, reflexionen acerca de ellas y encuentren en su asimilación, el punto de partida perfecto
para plantear sus propias inquietudes. Creemos estar logrando buenos avances al respecto. Por ello seguiremos trabajando, con el apoyo de padres, maestros y en general con todos los involucrados en
la educación de las nuevas generaciones, que si lo pensamos bien, somos todos.
Edgar Trevizo.

